El trabuco

Se atribuye la aparición del trabuco de la mano del alemán Heinrich Thielman en 1598 con un fin claro, el de repeler los abordajes de barcos. Por ello ya en inicios de 1600 el trabuco pasa su papel a la mar acompañando a los navegantes holandeses que comenzaban sus primeros viajes por el mundo.

Dada la cercanía, también aparece en Inglaterra durante la guerra civil posterior al derrocamiento de Carlos I. De la misma manera existe en otros países de Europa y con la misma función: barrer de un solo disparo a corta distancia a una cantidad de incómodos y molestos atacantes.

Su uso comienza con una carga por la boca del cañón y se dispara mediante una chispa. Se trata, por tanto, de la predecesora de la escopeta. Generalmente era cargado por una sola bala de plomo, pero podía ser utilizado también con más de un proyectil, es decir, con balas de menor tamaño como perdigones.

Dado su mecanismo, se trata de un arma muy imprecisa por naturaleza, aunque tuvo usos militaras se utilizaba principalmente para disparar a blancos múltiples en vez de a un solo objetivo en concreto. Durante el combate el arma era muy imprecisa, y rara vez acertaba en el blanco seleccionado.

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