Disparar con los ojos abiertos

Aunque parezca algo menor, el debate de disparar con ambos ojos abiertos o no, ha perdurado en los últimos años.

En nuestro día a día podemos comprobar como para apuntar o señalar cualquier objeto con nuestro dedo no cerramos un ojo para hacerlo correctamente. El hacerlo a la hora de disparar se debe a los consejos que hemos recibido al realizar los primeros tiros, en los que se suele aconsejar cerrar un ojo.

Si buscamos una razón lógica o histórica para esta recomendación, debemos irnos a la época de las escopetas de chispa, en las que se solía cerrar un ojo a fin de protegerlo de la pólvora del disparo y de esa forma, una vez producida la explosión, abrirlo para poder ver el lugar en el que quedaba la pieza abatida.
El ojo con el que se había disparado solía quedar cegado por la explosión de pólvora del propio disparo.

Es muy recomendable que desde los inicios acostumbremos a los tiradores a practicar el tiro manteniendo los dos ojos abiertos, comprobando previamente que su ojo director coincide con el pómulo de apoyo de la escopeta.

Mantener los dos ojos abiertos permite mantener el campo visual en el 100% así como poseer la capacidad de medir distancias cosa que resulta imposible con un ojo cerrado

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