La caza con perro y su origen

El perro acompaña al ser humano en la caza desde los primeros momentos de su domesticación hace más de 14 000 años. Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Copenhague ha localizado evidencia ósea en la actual Jordania de su presencia junto los primeros humanos.

El empleo de los perros en las cacerías cobra fuerza al explicar el aumento de ciertas presas pequeñas como liebres encontradas en los restos arqueológicos.

Se han encontrado restos de animales que ofrecen muestras de haber sido digeridos por perros pues los huesos tienen un tamaño que dificulta que hayan sido ingeridos por humanos. Esta hipótesis sostiene que los perros convivían con los grupos humanos en estrecha vinculación.

Los perros habitaban en las mismas cuevas que los grupos humanos, comían los restos de los humanos y defecaban en las inmediaciones.

Se cree que los perros fueron introducidos principalmente como herramienta de caza, que por su parte modificó las estrategias de los cazadores, lo que además les proporcionó un aumento de disponibilidad de ciertas presas pequeñas.

Tradicionalmente se ha creído que un cambio en la disponibilidad de estas presas había favorecido la asociación con el perro, pero a la luz de los últimos hallazgos parece que el fenómeno ocurrió al revés y que la colaboración con el perro produjo una mayor disponibilidad para los humanos.

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